25 septiembre 2010

Montes de Lugar Nuevo y Selladores-Contadero.

Años 40. Tras la Guerra Civil el estado español comienza un importante proceso de reforestación a lo largo de toda nuestra geografía.

Los objetivos, reducir así la enorme tasa de paro obrero existente, y a medio-largo plazo crear un gran potencial de riqueza basado en la explotación de los recursos madereros.

Para ello necesita adquirir los terrenos necesarios, y es en los años 43 y 44 cuando adquiere las fincas de Lugar Nuevo y Contadero respectivamente.

Estamos en el corazón de Sierra Morena, en el Parque Natural de la Sierra de Andújar, y estos terrenos, reconvertidos en la actualidad en fincas de protocolo, representan un espectacular refugio natural para algunas de las especies protegidas más amenazadas de nuestro pais. Un paraíso en Jaén, y uno de mis destinos preferidos en este trabajo, al que tuve la oportunidad de regresar esta semana pasada.

Andújar es como muchos ya sabéis el lugar indicado y escogido por miles de personas al año para intentar observar al lince en libertad. Pero al menos para mi, que he tenido la oportunidad de trabajar en su interior, es mucho más.



La mayor parte de la superficie forestal de estas dos fincas, al igual que en otros muchos lugares de la Sierra de Andújar, la ocupan las repoblaciones de pino piñonero (Pinus pinea) y pino negral (Pinus pinaster). Vastas extensiones de pinares bajo los cuales a menudo apenas crece ninguna otra especie. Solo una extensa alfombra de pinocha coloreando el suelo (foto sup.).

Sin embargo no son estas las únicas especies forestales que encontramos en estos parajes. Fresnos (Fraxinus angustifolia) y alisos (Alnus glutinosa) se instalan en las riberas del Jándula, mientras que los quejigos (Querqus pyrenaica) crecen en las laderas más húmedas, y los típicos paisajes adehesados de encinas (Quercus ilex) y alcornoques (Quercus suber) aportan algo de variedad al paisaje.

En la fotografía inferior, las peonías silvestres (Paeonia officinalis) florecen en primavera bajo las copas de las encinas.




El madroño (Arbutus unedo) es otra de las especies comunes que podemos encontrar por estos parajes, y sobre él a uno de los lepidopteros más bonitos que a mi parecer podemos encontrar en la Península. La Cuatro Colas del madroño (Charaxes jasius) es una mariposa de la familia Nymphalidae de gran belleza y tamaño. La oruga se alimenta principalmente de las hojas del madroño y los adultos vuelan de la primavera hasta el otoño presentando dos generaciones.
El año pasado tuve la oportunidad de verla por primera vez en este mismo sitio, pero este año además de poder observar unos cuantos individuos, he podido fotografiarla en condiciones y traérmela a casa (la foto, claro).



Y es que ya lo habíamos comentado, Andújar es un espectacular refugio de fauna. Estos días hemos tenido la oportunidad de ver muy de cerca especies tan emblemáticas como la cigüeña negra (Ciconia nigra), el buitre negro (Aegypius monachus) o el águila imperial, (Aquila adalberti) además de todos los pequeños pajarillos, residentes unos y migradores otros, que por estas fechas se dejan ver por allí, como el papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca) que ya ha comenzado su descenso desde tierras más al norte rumbo al continente africano, donde pasará el invierno.

La berrea del ciervo (Cervus elaphus) estaba en su esplendor y la menos conocida ronca del gamo (Dama dama) ya había comenzado a oirse, algo más discreta. Y no en este viaje, pero si en visitas anteriores, tuvimos la oportunidad de ver a la nutria (Lutra lutra) en el río Jándula.
Pero claro, hablando de fauna, siempre ocuparán un lugar privilegiado el lobo (Canis lupus) y el lince (Lynx pardinus). Los dos principes de estas sierras y motivo de orgullo de los representantes de este espacio natural.

Aunque hoy me gustaría terminar con una especie aún más rara. Una especie que vi por primera vez el año pasado y que siempre que he regresado he tenido la oportunidad de volver a ver. Una foto conocida por muchos de vosotros por aparecer en el calendario del año pasado.

Se trata del burro desconocido o burro-vaca, llamado así por tratarse de un asno con el dibujo propio de una vaca. Y es que estuve investigando y este no responde a la descripción de ninguna de las especies autóctonas de burros peninsulares.

¿Alguien sabe de que raza son? Yo, desde luego, no. Pero son muy guapos.




Hasta la próxima gente!

P.D. No se por qué me ha dado por poner todos los nombre científicos de todas las especies...

4 comentarios:

Rui dijo...

La BURRACA existeeeee! Y donde estan los fotos del jabalince, del cabadrilo, del hipofante, de la ardimota y demás bichos del imaginário mezclado (o mezclante) de Ferpelente :-]

un pontabrazo

del putogués

Anónimo dijo...

Este Rui es impresionante, que tío.

Gloria Carrilero dijo...

Yo he tenido un burro y no tenia nada de vaca,te felicito por el interés que tienes por esas tierra yo nací y me crié en selladores todo lo que as visto no es nada continua y te sorprenderás.

Gloria Carrilero dijo...

Yo he tenido un burro y no tenia nada de vaca,te felicito por el interés que tienes por esas tierra yo nací y me crié en selladores todo lo que as visto no es nada continua y te sorprenderás.