07 junio 2012

La Janda I: la historia.

La Janda. Este es el nombre que hoy recibe una extensa comarca situada en la zona central de la provincia de Cádiz, y que toma el nombre de la laguna del mismo nombre. La laguna de La Janda, de la que quería hablaros hoy.

Entre los municipios de Vejer de la Frontera, Medina Sidonia, Benalup y Tahivilla se extienden grandes campos agrícolas y ganaderos por los que perderse y "carrilear" con el coche. Amplios pastizales, cultivos de regadío y arrozales que se pierden en el horizonte y que hoy día constituyen el hábitat y refugio de multitud de especies singulares, especialmente en cuanto a aves se refiere. Un paisaje, que si bien no destaca precisamente por sus valores estéticos, por lo antropizado que está, bien nos puede hacer vivir grandes momentos al caer la tarde en los últimos días de la primavera.

Sin embargo, las emociones que pueda despertar en uno el más bonito de los atardeceres cayendo sobre los arrozales, se vuelven nostalgias de aquello que no conocí, pero que perfectamente puedo imaginar. La Laguna de La Janda, la más grande de España y uno de los humedales de mayor importancia ecológica de toda Europa... hasta que la desecaron.

Retrocedamos en el tiempo. La Laguna de La Janda, con sus mas de 4000 has, era la mayor de un conjunto de múltilpes lagunas que ocupaban una depresión de orígen tectónico sobre la que vertían sus aguas los ríos Celemín, Barbate y Almodovar, inundando todo este complejo lagunar que en años de bonanza pluviométrica llegaba a anegarse casi por completo en sus 50 kilómetros cuadrados de superficie. La visión debía de ser algo espectacular. Allí donde ahora el sol cae sobre canales, cultivos, molinos... todo eran aguas someras tapizadas por una densa cobertura vegetal llena de vida.


Zonas inundables en la antigua localización de la laguna de La Janda.
Además, la situación de un humedal de estas características en el extremo meridional de Europa y en plena ruta migratoria de las aves, hacían de la Janda un verdadero "hotspot" en cuanto a la cantidad de aves y variedad de especies que allí se congregaban. Prueba de ello son los múltiples testimonios que la historia nos ha ido regalando, como las pinturas rupestres encontradas en las cuevas y abrigos de las sierras que rodean la Janda, en las que grullas, flamencos, ánsares, avutardas, etc, fueron representadas. O en los textos de diversos escritores y viajeros, que a lo largo de los siglos plasmaron la importancia ornitológica de este espacio. 

Aves. Pintura rupestre de la Cueva del  Tajo de las Figuras. www.arte-sur.com

Aves. Pintura rupestre de la Cueva del  Tajo de las Figuras. www.arte-sur.com
Al llegar los años 60, llegaron las máquinas, las obras, las canalizaciones, las presas... el desarrollo, y todo eso se acabó. Forma parte de otra época y de otra cultura, en la que en pos del progreso y el desarrollo, muchos humedales de este pais (algunos de los más importantes) desaparecieron o fueron mermados de forma considerable: la construcción del famoso muro de la FAO y el resto de diques en Doñana, que cortaron la conexión de la marisma con el río Guadalquivir, haciéndola dependiente casi exclusivamente del aporte pluviométrico; la desecación completa de la laguna de Antela (Orense), en su momento una de las mayores junto con La Janda e importantísima para las aves acuáticas; el expolio y la sobreexplotación de los acuíferos de las Tablas de Daimiel; la culminación de la colmatación de la Albufera de Valencia en favor de los cultivos de arroz, reduciéndola a tan sólo 2.800 has. en comparación con las 30.000 has originales; etc.

Con la desecación de la laguna no sólo desaparecieron el humedal y las aves, sino que se puso fin a parte del modo de vida de una región que vivía estrechamente ligada a este medio natural. Así, múltiples actividades cesaron, destacando entre ellas la cestería. Además este espacio suponía el nexo de unión de una comarca que tras el desastre ha visto como entre los municipios del interior y los del litoral aumentaban las distancias, llevando a la propia Junta de Andalucía a separar en dos la comarca original en sus Propuestas de Comarcalización.


Pero como ya digo, fue otra época. Hoy se oyen voces en favor de la recuperación de este gran espacio, que en los años más lluviosos de las últimas décadas a vuelto a inundarse parcialmente de forma estacional, dando esperanzas a aquellos que apuestan por la viabilidad de su recuperación, si se dispusieran los medios para ello. Colectivos como la Asociación de amigos de la Laguna de La Janda apuestan por su recuperación y por su protección a través de la declaración de esta zona bajo la denominación de ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves). 


De momento tenemos que conformarnos con lo que hay, que a pesar de los pesares, no es poco. Aún hoy La Janda es un gran espacio "natural" en el que poder disfrutar de la presencia de multitud de aves propias de humedales y sistemas acuáticos, así como de gran número de rapaces.
A nivel personal, soy de esos a los que les encantaría ver la Janda convertida de nuevo, si no en lo que era, en algo parecido. Pero de momento me conformo con lo que hay, y tengo que decir que para el poco tiempo que llevo en Cádiz, ya se ha convertido en lugar especial para mi, ofreciéndome grandes momentos y grandes oportunidades.

Me hubiera gustado poder ilustrar esta entrada con alguna imagen antigua de cómo era La Janda, pero dispongo poco de conexión, y no hay demasiada información accesible. 
En la próxima entrada hablaré un poco más de este espacio, de las aves que allí se pueden ver, y subiré algunas fotos propias.
Hasta entonces!

1 comentario:

María dijo...

Fer, enhorabuena por la entrada.
Me ha encantado!!

María León